Programa Evaluar para Prevenir
07/03/2012

Destinado a evaluar a niños entre 6 meses y 6 años.

        Programa Evaluar para Prevenir   Destinado a evaluar a niños entre 6 meses y 6 años.

Coordinación: Lic. Maria Florencia Cano

Informes y turnos: Consultorios externos 451-8224.

Nació mi bebé, busqué entre sus mantitas para ver si había un manual de intrucciones y vaya sorpresa, nada de cómo criarlo. Mil preguntas me invaden y el pobre pediatra ya no sabe cómo explicarme que es normal, que mi bebé está bien. No hablo de su físico sino de sus emociones; la tarea más compleja a la que me enfrento es conocer cada una de sus manifestaciones emocionales. Soy una mamá responsable y eso me implica desafíos constantes. Cuando llora, ¿qué querrá? Cuando no quiere comer, ¿es normal? Juega solito, ¿está bien?

La Psicología actual explica que los niños serán hombres y mujeres, y que de nosotros depende cómo serán... ¡Qué tarea! Ya me cansé de solo pensarlo. ¿Cómo hago? ¡Socorro! Hace un tiempo entendí que los niños no son todos iguales; claro, son personas, por eso entrar en internet y tratar de entender a mi hijo es una tarea arduamente complicada. Decidí entonces consultar a un psicólogo o, mejor dicho, el pediatra me derivó. ¿Estaré tan loca?, pensé. Hasta que tomé la decisión pasó un tiempo: me resistía a entrar en un mundo que creía complicado, ya que en mi experiencia anterior mi psicólogo remitía a mi madre como la causante de mi depresión... ¿y si yo estoy haciendo lo mismo con mi pequeño? No quería, me iba a decir que yo era mala madre. Ni en los peores sueños me iba a someter a ser la culpable del malestar de mi bebé.

Finalmente accedí; este niño superaba mi capacidad de entender qué estaba bien y mal. Si lo reto, ¿será un niño depresivo y reprimido? No quería eso para él. Entré al consultorio y la psicóloga fue muy amable por cierto, pero no podía dejar de sentirme observada y acusada. Me propuso evaluar a mi hijo. La verdad es que yo no entendía muy bien hacia dónde iba pero al menos no me sentía culpable ni responsable; quizás si me ayudaba a entender mejor a mi hijo las cosas se pondrían mejor. Luego de varias sesiones vendría la devolución. Esa noche tenía un dolor de estómago que ni contar, ese día vendría la sentencia: «sos la peor madre». Traté de relajarme. A la entrevista fuimos con mi esposo, el padre de la criatura, que hasta el momento no aparecía en escena, era el más relajado de los dos. La psicóloga nos explicó cual era la etapa madurativa de nuestro bebé, cuales eran las conductas habituales y trabajamos arduamente sobre nuestros temores... Chau ansiedad, todo estaba más claro. El programa al cual acudimos se llama Evaluar para Prevenir, y de eso se trató. Salimos sonrientes; amamos cada instante con nuestro hijo, lo conocemos más y estamos más seguros de nosotros mismos. Creo que de eso se trata, de conocernos para conocer, trabajar nuestras limitaciones para potenciar nuestras virtudes. No armamos el libro de instrucciones, no hace falta; ser flexibles a sus cambios, entender su demanda y estar seguros de nosotros mismos parace ser suficiente en esta primer etapa de nuestro bebé. Luego, el tiempo nos dirá.

 

Clínica Pueyrredon    Tel. (0223) 499-2400    Jujuy 2176    Mar del Plata (7600)    Buenos Aires - Argentina